Volumen XIII— Nº47
Marzo/Abril/Mayo 2002
DOSSIER - La psiquiatría y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
  • G. J. Treisman, J. M Schwartz, H. Hutton

Resumen

¿Hay cuestiones psiquiátricas específicas en el tratamiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que nos obliguen a modificar nuestro modelo típico de atención en la mayoría de las comunidades? Esto parecer ser así. La mayoría de esas cuestiones surge del hecho de que la población VIH positiva presenta alta prevalencia de una variedad de trastornos psiquiátricos. La integración del tratamiento psiquiátrico con el tratamiento médico general mejora los resultados médicos y psiquiátricos. Siguiendo esta línea de pensamiento, ¿cómo puede la comprensión de los tipos de personalidad mejorar nuestra capacidad para prevenir y tratar al virus de inmunodeficiencia humana (VIH)? Algunas personas son más proclives que otras a ser indulgentes en sus conductas de riesgo.
La epidemia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es impulsada por comportamientos de alto riesgo que, frecuentemente, se asocian con trastornos psiquiátricos. Debido a esto, los psiquiatras tienen un papel importante en el tratamiento y la prevención del VIH. Además, el tratamiento actual para el VIH requiere una adhesión estricta a regímenes de medicación complicados y los trastornos psiquiátricos no tratados son una barrera importante para la efectividad del tratamiento. Los individuos que son “inestables” y /o “extro v e rtidos” se hallan en alta pro p o rción en los centros clínicos que tratan el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Comprender la dinámica de sus caracteres lleva a mejores enfoques terapéuticos de sus tratamientos. Un enfoque cognitivo conductual que 1) se centre en los pensamientos en lugar de en los sentimientos, 2) use un “contrato conductual”, 3) enfatice las recompensas y 4) involucre la coordinación con los proveedores de los cuidados médicos, ha demostrado ser efectivo para tratar a pacientes con SIDA que se hallen especialmente en riesgo.

Palabras claves: HIV-SIDA – Interconsulta – Educación médica – Trastornos de personalidad – Adherencia al tratamiento.

PSYCHIATRY AND HIV
Summary

Are there specific psychiatric issues in the treatment of human immunodeficiency virus (HIV) that force us to modify our typical model of care delivery in most communities? This appears to be the case. Most of these issues stem from the fact that the HIV-positive population has a high prevalence of a variety of psychiatric disorders. The integration of the psychiatric treatment with general medical treatment improves psychiatric and medical outcomes. Along this lines, how con understanding personality types improve our ability to prevent and treat human immunodeficiency virus (HIV) Some people are far more likely to indulge in risky behavior than others. The human immunodeficiency virus (HIV) epidemic is driven by high-risk behaviors that are often associated with psychiatric disorders. Because of this, psychiatrists have an important role in the treatment and prevention of HIV. Furthermore, the current treatment for HIV requires strict adherence to complicated regimens, and untreated psychiatric disorders are a major barrier to effective treatment. Individuals who are “unstable” and/or “extro-verted” make up the greatest group of patients in acquired immunodeficiency syndrome (AIDS) clinics. Understanding the dynamics of their character leads to better therapeutic approaches in their treatment. A cognitive behavioral approach that 1) focuses on thoughts instead of feelings, 2) uses a “behavioral contract”, 3) emphasizes rewards, and 4) involves coordination with medical care providers, has been found effective in treating AIDS patients who are especially at risk.

Key words:HIV-AIDS – Interconsultation – Medical Education – Personality Disorders – Adherence to treatment