Nº147 - Volumen XXX
Septiembre / Octubre 2019
Dossier: "Tests, escalas, cuestionarios e inventarios en psiquiatría".


En general, se ha utilizado el término "Test" para referirse al instrumento de medición psicológica de variables de tipo cognitivo: aptitudes, conocimientos, rendimiento, habilidades, etc., en los que las respuestas son correctas o incorrectas y la puntuación total viene dada por la suma de respuestas correctas, dando lugar a una escala acumulativa jerárquica.

En cambio el término "Escala" se suele utilizar para hacer referencia al instrumento elaborado para medir variables no cognitivas: actitudes, intereses, preferencias, opiniones, etc., y se caracterizan porque los sujetos han de responder eligiendo, sobre una escala de categorías graduada y ordenada, aquella categoría que mejor represente su posición respecto a aquello que se está midiendo, no hay respuestas correctas o incorrectas, y la puntuación total es la suma de las puntuaciones asignadas a las categorías elegidas por los sujetos.

Los “Cuestionarios” suelen estar formados a menudo por una serie de ítems o elementos que no están necesariamente relacionados unos con otros, cuyas opciones de respuesta no están ordenadas ni graduadas, que pueden ser puntuados e interpretados individualmente y en los que tampoco hay respuestas correctas e incorrectas.

El término "Inventario" se refiere al instrumento elaborado para medir variables de personalidad. Las respuestas no son correctas o incorrectas, lo único que demuestran es la conformidad o no de los sujetos con los enunciados de los ítems.

Alvan R. Feinstein introdujo el término clinimetría en la década de 1980, para referirse a la construcción de una serie de índices, dominios o instrumentos utilizados para describir o medir síntomas, signos físicos y otros fenómenos clínicos distintivos.

Se puede definir a la clinimetría como la rama básica de la medicina que se encarga de la identificación, especificación y medición del fenómeno clínico humano, incluidos los diferentes elementos que componen la relación entre el médico y el paciente.

A las herramientas utilizadas en la medición de este fenómeno se les denomina índices o instrumentos clinimétricos, que no son más que una clase de información expresada en escalas de categorías o variables. Estos instrumentos se encargan de medir los componentes clínicos que revisten una importancia particular para el médico, en un paciente específico, con una entidad clínica determinada. Cuestionarios, criterios, escalas, puntajes, factores, estadios, clases o sistemas, son ejemplos de índices o instrumentos clinimétricos que utilizan los médicos en su práctica clínica diaria.

En las últimas dos décadas, el área de la clinimetría se ha desarrollado de manera importante, no sólo por la gran cantidad de manifestaciones clínicas presentes en el fenómeno clínico humano y que pueden ser cuantificadas, sino también por la gran cantidad de funciones que estos instrumentos ofrecen al médico. Sin embargo, en la actualidad el desarrollo de múltiples índices o instrumentos clinimétricos diseñados para medir, de diferentes maneras, la misma variable clínica, ofrece una enorme cantidad de redundancia. Por ello, es muy importante que el médico comprenda la estructura interna de estos instrumentos clinimétricos: cómo fueron diseñados y construidos, cuáles son los elementos que los componen, qué funciones tienen y qué propiedades ofrecen, sobre todo si son válidos, útiles para lo que fueron diseñados y consistentes. Con esta información, se puede tomar una decisión más adecuada acerca del instrumento idóneo para cuantificar el fenómeno clínico específico.

En el este Dossier se agrupa una serie de trabajos que se apoyan en diversos métodos de medición de los fenómenos clínicos que estudian. María Eugenia Cabrera y Fátima González Palau, aplicaronn el Test de Aprendizaje Verbal España-Complutense (TAVEC) para valorar estrategias y procesos implicados en el aprendizaje y en el recuerdo del material verbal a fin de generar baremos del mismo para población adulta con alto nivel educativo en sujetos de la provincia de Córdoba.

Por su lado, Pablo Luis Martino, Mauricio Alejandro Cervigni, Leonardo Infante, Eduardo Óscar Audisio y Daniel Gustavo Politis, estudiaron, en el marco de una campaña de prevención del deterioro cognitivo, los valores normativos para el área metropolitana de la ciudad de Rosario del Mini Mental State Examination (MMSE), y observaron que la escolaridad y la edad influyen en el desempeño de la prueba, mientras que el género no tuvo incidencia. A partir de su estudio informan en su artículo las medias y desvíos estándar según niveles de escolaridad y rangos erarios, concluyendo que estas normas constituyen un marco de referencia local inédito a los efectos de pesquisar alteraciones cognitivas en sujetos de 50 años en adelante.

En el artículo siguiente Evangelina Valeria Cores, Natalia Irrazabal, Judith Steinberg, Pablo Gómez, Celeste Curbelo, María Eugenia Tabernero, Adriana Carrá y Daniel Gustavo Politis, presentan un estudio acerca de los efectos de valencia emocional sobre la memoria prospectiva en pacientes con esclerosis múltiple recaídas y remisiones, a partir del cual señalan que la memoria prospectiva se ve beneficiada cuando el estímulo target es emocionalmente neutro en personas normales y en pacientes con esclerosis múltiple.

¿Puede considerarse el Deterioro Funcional Leve como una nueva entidad clínica? Es la pregunta que intentan responder Edith Labos, María Elvira Söderlund, Daniel Bernardo Seinhart, Luis Alberto Cámera, Marcelo Carlos Schapira, Vanina Pagotto y María Elena Guajardo por medio del estudio del desempeño de las actividades complejas de la vida diaria en una población de pacientes con Deterioro Cognitivo Leve (DCL). A fin de evaluar el desempeño de las nuevas tecnologías diseñaron un nuevo protocolo, el Estudio Funcional Extendido (EFE), que cuantifica los cambios y pérdidas en tareas complejas en referencia a un estado anterior; concluyendo que el EFE es un instrumento de óptimo valor clínico, para identificar la alteración de las actividades complejas de la vida diaria en pacientes con DCL y, a partir de sus resultados, proponen la caracterización de un perfil compatible con lo que denominan Deterioro Funcional Leve.

Finalmente, Joanna Rocuant Salinas, Elizabeth León Mayer, Jorge Oscar Folino y Robert Hare, estudiando mediante la aplicación de la Hare Psychopathy Checklist Revised y el Interpersonal Measure of Psychopathy, a mujeres privadas de libertad en Chile, detallan normas de la población carcelaria chilena y confirman que el primer instrumento mencionado es confiable y válido para su uso en mujeres.