VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Volumen XX — Nº 86
Julio/Agosto 2009


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLÍNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Evaluación de la validez de los diagnósticos DSM IV Realizados con un Instrumento Estructurado, el NIMH DISC-IV, en la Ciudad de Buenos Aires
        Gabriel Kunst, Jorge Blidner, Valentina Esrubilsky, Hugo Longarela, Estela Vega      Leer Resumen

      • Psicoterapia ambulatoria en el conurbano bonaerense: Tasa de su utilización, costo y características de las psicoterapias y sus usuarios
        Eduardo A Leiderman, Natali Dayan, Patricia Delbono, Rocío Ferrando, Almudena Pérez, Romina Ramat, Daniela Zuleta     Leer Resumen

    • Dossier: “SALUD MENTAL Y COMUNIDAD”
      Coordinación: Martín Agrest, Martín Nemirovsky, Pablo M. Gabay      Leer Resumen


      • La enfermedad mental y el Capital Social
        Norman Sartorius, Introducción por Jorge Luis Pellegrini

      • Alternativas a la hospitalización crónica
        Pablo Miguel Gabay, Mónica D. Fernández Bruno      Leer Resumen

      • Programa de atención comunitaria a niños/as y adolescentes con trastornos mentales severos: “una construcción que articula la experiencia clínica, la investigación académica y su transferencia al sistema sanitario”
        Alejandra Barcala, Flavia Torricelli, Patricia Álvarez Zunino, Julio Marotta     Leer Resumen

      • Explotación sexual comercial infantil. Algunas notas para el acompañamiento a niñas, niños y adolescentes afectados
        María Fernanda Cabello, Paula D. Castaldi, Andrea M. Cataldo     Leer Resumen

      • El PREA, una experiencia alternativa a las lógicas manicomiales
        Carmen M. Cáceres, Ivana Druetta, Marisel Hartfiel, María Rosa Riva Roure     Leer Resumen

      • Hogar infantil de tratamiento para niños con trastornos de conducta leves a moderados
        Mónica D. Fernández Bruno, Viviana Karina Seijo, Pablo M. Gabay, Marina Giuffre     Leer Resumen




  • EDITORIAL
    La ciudad de Buenos Aires y su cordón suburbano perteneciente a la Provincia de Buenos Aires, conforman el área metropolitana de nuestro país. Con sus cerca de 12.000.000 de habitantes, según cálculos estimativos, ese inmenso complejo habitacional constituye uno de los conglomerados más poblados del mundo. Fácil resulta imaginar que los problemas derivados de la provisión de servicios de salud a la población que lo habita es, además de una obligación del Estado, una tarea de altísima complejidad técnica y administrativa. Como parte integrante de ese sector de Salud Pública, e inseparable del mismo, se encuentra el de la Salud Mental. En él también se expresan, como para la Salud Pública en general, los acuciantes problemas que se comprueban a diario en nuestras instituciones asistenciales.

    Basta hacer un inventario de las condiciones y características que debería tener una administración consistente del área de la Salud Mental de la ciudad de Buenos Aires para verificar que el barco que la contiene navega a la deriva. En efecto, para prestar el servicio que se requiere es necesario cumplir con una serie de requisitos mínimos. Sin pretensión de agotar todos los puntos necesarios veamos un inventario sucinto de los mismos: primero, poseer un profundo conocimiento previo de los recursos físicos y humanos con los que se cuenta; segundo, conocer la realidad política, social, cultural y, muy particularmente, epidemiológica en la que se va a operar; tercero, diseñar un plan de acción consensuado con los actores reales responsables de su implementación que contemple lo ya hecho -con sus éxitos y fracasos, y al menos una hipótesis de porqué ocurrió así- y proponga, detalladamente, el curso a seguir; cuarto, contar con los cuadros de conducción idóneos para dirigir el plan mencionado, trabajando en equipo; quinto, explicitar los métodos de evaluación del resultado de cada aspecto del plan; sexto, fijar una política sanitaria consensuada con la Dirección de Salud Mental de la provincia de Buenos Aires para coordinar esfuerzos a fin de articular recursos en la prevención, asistencia y rehabilitación, y, por supuesto, contar con los insumos presupuestarios y la voluntad política de llevar el conjunto de la maniobra adelante. Nada de lo mencionado se ha cumplido en el marco de la administración actual. Todas las iniciativas de las autoridades del área de la ciudad de Buenos Aires se caracterizaron por la improvisación, la toma inconsulta de decisiones y las penurias de financiamiento. Los equipos de conducción fueron un eufemismo, los planes un esquema en power point, el desconocimiento de la realidad sobre la que hubo que actuar, prácticamente total.

    Resulta difícil recordar otro período desde la recuperación de la democracia, y los hubo con diversos problemas, en el que las cosas se hayan hecho tan improvisadamente y tan mal. El saldo de tanto vaivén y tanteo infructuosos no es neutro. En este asunto cuando no se avanza se retrocede, las cosas no quedan igual, se deterioran. Se pierde la ocasión de asistir al habitante que lo necesita, se pierden años de rehabilitación para aquellos que están afectados de un trastorno mental severo, no se previene lo que va a sobrecargar al sistema en el corto plazo. Se desalienta a los trabajadores de la salud del sistema, se frustran vocaciones, se alimentan negocios paralelos que recogen los desechos del sistema público paralizado. Es absolutamente evidente que aquí no hay carencia de políticas, hay una, que apunta al desmantelamiento de la Salud Pública, y también es evidente que éste modelo de política sanitaria no puede continuar más.

    Juan Carlos Stagnaro