VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XIX N 81
Septiembre/Octubre 2008


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Secuencia de un Trance: alteraciones psicopatolgicas secundarias a experiencias religiosas
        Luis Herbst, Federico Pavlovsky     Leer Resumen

      • Olanzapina versus Haloperidol: efectividad en la funcionalidad y estado de salud en una muestra de pacientes venezolanos con esquizofrenia
        J. Cecilia Adrianzn, Miriam Snchez, Jess Crdova, Ingrid Castillo     Leer Resumen

      • Prevalencia de tratamiento psicoteraputico en los habitantes de la ciudad de Buenos Aires
        Candelaria Escalante, Eduardo Leiderman     Leer Resumen

    • Dossier: PROBLEMAS DE GNERO EN PSIQUIATRA
      Coordinacin: Norberto Aldo Conti y Daniel Matusevich      Leer Resumen

      • Algunas observaciones crticas sobre la moda gnero
        Ana Elisa Ostrovsky      Leer Resumen

      • Se escucha hablar de psicofarmacologa de gnero. Estaremos escuchando bien?
        Laura Sobredo, Santiago Levin      Leer Resumen

      • La medicalizacin del sufrimiento femenino: el Trastorno Disfrico Premenstrual
        Daniel Matusevich, Pedro Pieczanski     Leer Resumen

      • En busca de las locuras puerperales en la Argentina
        Emilio Vaschetto      Leer Resumen

      • Trastorno lmite de la Personalidad. Reino de Mujeres, Tierra sin Hombres
        Martn Ruiz, Mara Carolina Vairo     Leer Resumen

      • El gnero y el DSM: un recuento histrico, controversias y perspectivas
        Silvia Luca Gaviria     Leer Resumen

    • EL RESCATE Y LA MEMORIA

      • Richard Burton: Anatoma de la Melancola
        Norberto Aldo Conti
      • Sntoma de la melancola de las doncellas, monjas y viudas
        Richard Burton



  • EDITORIAL

    El da 10 de octubre ha sido declarado por la OMS y por la Federacin Mundial para la Salud Mental Da Mundial de la Salud Mental. Un derecho y una responsabilidad de todo el mundo, todos los das.

    Mantener la Salud Mental, atender a cualquier indicio de riesgo y repararla son principalmente funciones estatales; en segundo trmino nos corresponde a quienes estamos en roles parentales, educativos, profesionales de la salud en general y, ms especficamente, trabajadores de la salud mental.

    A nivel mundial, se estima que unas 400 millones de personas sufren trastornos mentales o neurolgicos, o problemas psicolgicos derivados del consumo de alcohol y drogas. Y al menos una de cada cuatro personas que llega a un servicio de salud presenta sntomas de uno de estos desordenes, que a menudo estn mal diagnosticados y, por ende, mal tratados.

    En Latinoamrica, recientes estudios concluyeron que entre el 15% y el 23% de los nios y adolescentes sufren problemas de salud mental. De ellos, entre el 3% y el 4% han tenido desrdenes severos que requieren de tratamientos especiales.

    Se calcula que en 1990 haba en las Amricas unos 114 millones de personas que padecan algn tipo de trastorno mental. Esta cifra, segn las proyecciones, podra llegar en el 2010 a 176 millones.

    En muchos lugares del continente americano sucede a menudo que el tratamiento no est al alcance de quienes lo necesitan. Un estudio reciente realizado en Mxico mostraba que hasta un 80% de los pacientes diagnosticados con alguna enfermedad mental no haban recibido atencin ni en los 12 meses previos al diagnstico.

    Clculos de la OPS estiman que una cuarta parte de la poblacin adulta de Amrica Latina y el Caribe sufre alguna enfermedad mental en algn momento de su vida. Los estudios indican que la prevalencia de los trastornos mentales en nios se sita en alrededor del 21% en Estados Unidos, oscilando entre un 12% y 29% en pases en desarrollo como, por ejemplo, Colombia. Se cree que ms de cinco millones de personas en la regin sufre de epilepsia; sin embargo, de estos apenas 1,5 millones estn identificados y reciben tratamiento.

    Son cifras que interrogan sobre las causas de esta visualizacin epidemiolgica de las alteraciones mentales: Es debida a un mejor diagnstico? Hay un sobrediagnstico por inclusin en el campo de la patologa mental a las variaciones extremas de las conductas normales caracterizadas por emociones y afectos intensos? De algo no cabe duda: la proliferacin de diagnsticos basados en criterios que trajo consigo la serie de los DSM contribuy grandemente a incorporar contingentes de conductas antes consideradas normales en el campo de la patologa mental. Otra reflexin que nos plantea el Da de la Salud Mental es que no debemos centrarlo en la patologa psiquitrica sino entenderlo en el marco de una Salud Mental integral, con maysculas, en la que para alcanzarla deban incluirse la poltica -y en particular la de salud-, la economa, la ecologa, el urbanismo, la seguridad y la justicia; porque todas ellas integran el campo multi e interdisciplinario de la Salud Mental. Una interseccin cultural que se inscribe en el vasto terreno de los Derechos Humanos, entendidos estos en su dimensin ms general como derechos sociales, econmicos y polticos de todos.

    Solo entendido el problema as es que se puede pensar en conmemorar un da que avance hacia un mundo ms vivible, ms pacfico y ms justo en el que la Salud como valor rija determinantemente las relaciones sociales y el conjunto de nuestra existencia.

    Juan Carlos Stagnaro