VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Volumen XIX — Nº 79
Mayo/Junio 2008


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLÍNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Características del trabajo compartido entre psiquiatras y psicoterapeutas en el área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires
        Gustavo Lipovetzky, Martín Agrest     Leer Resumen

      • De placebos y nocebos: la sanación por las palabras
        Edda Adler     Leer Resumen

      • Delirio de Parasitosis: a propósito de doce casos
        Federico Pavlovsky, Viviana Peskin, Laura Di Noto, Juan Carlos Stagnaro     Leer Resumen

    • Dossier: "ESPECTRO DEL TOC"
      Coordinación: Esteban Toro Martínez, Fabián Triskier     Leer Resumen

      • Esquizofrenia con síntomas obsesivos compulsivos o el grupo de las Esquizofrenias Esquizoobsesivas: características clínicas y pronósticas
        Esteban Toro Martínez     Leer Resumen

      • Tratamiento Cognitivo Conductual para las ideas sobrevaloradas en pacientes que padecen un Trastorno Obsesivo Compulsivo
        Marcela Spinetto     Leer Resumen

      • Trastornos del espectro obsesivo-compulsivo
        María Victoria Barel     Leer Resumen

      • Etología y Trastorno Obsesivo-Compulsivo
        Fabián Triskier     Leer Resumen

      • Estrategias terapéuticas para el Trastorno Obsesivo-Compulsivo refractario al tratamiento
        Alexis Mussa      Leer Resumen



  • EDITORIAL
    En varias oportunidades hemos denunciado en nuestros Editoriales la grave situación que se presenta a consecuencia del consumo excesivo de alcohol en amplios sectores de nuestros jóvenes. A ese fenómeno adolescente se viene a sumar ahora el de niños que presentan los mismos problemas. El alza del consumo de alcohol, con episodios de embriaguez frecuentes en la población juvenil y escolar, desde edades muy tempranas, muestra en nuestro país una curva ascendente en todas las encuestas epidemiológicas y, rápidamente ha desbordado los recursos existentes para su prevención y control.

    En una encuesta realizada por investigadores del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires en 2006 y 2007 a 4971 adolescentes que cursaban sus estudios secundarios en 85 escuelas públicas de veinte provincias y de la ciudad Autónoma de Buenos Aires se verificó que el 73 % de los varones y el 63 % de las mujeres de entre 15 y 19 años toman bebidas alcohólicas. Del total de los jóvenes que se declaran consumidores de alcohol el 95 % comunicó que cuando lo hace "pierde el control sobre su conducta". En efecto, pese a que la legislación prohíbe su venta a menores, el consumo de alcohol entre los adolescentes argentinos es cada vez más masivo. Por ejemplo, en los hospitales de la ciudad de Buenos Aires consultan, en número creciente, adolescentes que llegan en estado de ebriedad con diversos riesgos vitales. Según informaciones vertidas al diario La Nación (22/06/08) por el jefe del Servicio de Toxicología del hospital “J. Fernández”, Dr. Carlos Damín, en la Guardia del hospital Fernández, fueron atendidos el año pasado 289 menores de 20 años. En el Hospital de Niños “R. Gutiérrez” también atienden cada vez más chicos ebrios: en lo que va del año fueron atendidos allí 22 pacientes de entre 7 y 17 años por presentar síntomas de intoxicación alcohólica. Un panorama similar, con el agravante de ser niños poliintoxicados, con alcohol, psicofármacos, tabaco y paco, en diversas mezclas y proporciones, nos ha sido recientemente, comunicado de fuentes sanitarias de la Provincia de Buenos Aires. El matutino mencionado informa otro dato alarmante: “Alcohólicos Anónimos (AA) señala que los jóvenes ya son un tercio de los que concurren en busca de ayuda, cuando históricamente estaban acostumbrados a tratar con hombres y mujeres mayores de 40 años. En la actualidad, es muy importante la cantidad de chicos de entre 16 y 22 años, y la mayoría llega con dos problemas: las drogas y el alcohol”.

    Téngase en cuenta que la interpretación de estos datos epidemiológicos debe ser hecha en forma dinámica. Es decir, que los chicos que “pierden el control”, arriesgándose a sufrir diversos tipos de accidentes y/o a verse involucrados en otras situaciones de riesgo, no son más que la “punta del iceberg”, ya que otros, que no habían llegado a esa etapa en la época de la encuesta, se incorporarán a esa franja de gran exposición; mientras que los que ya estaban en ella difícilmente la abandonen. Esta problemática es, sin duda, del resorte de la Salud Pública. Sus responsables políticos deben continuar las tareas de prevención existentes (las pocas que hay), y redoblar los esfuerzos para incrementarlas en función de las necesidades. Pero también, y mucho más importante, este fenómeno debería ser un toque de atención para todos los niveles de los responsables políticos de nuestro país. Cada uno de ellos debería preguntarse urgentemente, desde su responsabilidad como legisladores y funcionarios, cuáles son las causas de esta tragedia en la polis y qué hacer para remediarla.

    Juan Carlos Stagnaro