Volumen XIX — Nº 78
Marzo/Abril 2008
Dossier: “LA CONCIENCIA”
  • Martín Agrest
    Coordinación

Un Dossier sobre el cerebro y la conciencia (de sí) puede parecer algo alejado de los intereses prácticos de los profesionales de la salud mental. Sin embargo, múltiples situaciones clínicas cobran sentido a partir de un análisis en profundidad de cómo articular estos conceptos. ¿Con cuánta frecuencia escuchamos a nuestros pacientes decir, al inicio de sus tratamientos que, debido a la terapia, no quieren dejar de ser “ellos” o, por idéntico motivo, que tienen miedo de tomar una medicación? ¿Qué tan a menudo pacientes con ideas obsesivas (especialmente las de tipo “repugnante”) se plantean si “ellos” quieren eso que se les ocurre? ¿Quién (o ¿qué?) piensa en ellos cuando se les aparecen esas ideas? Así como los pacientes con trastornos bipolares suelen interrogarse e interrogarnos acerca de quién/cuál “es Yo” ya que una mínima reflexión sobre sus diferentes estados (de aceleración y/o depresión) los lleva a dudar acerca de su “verdadero Yo”, pacientes con ideas obsesivas suelen necesitar que alguien les diga si son “ellos” los degenerados que imaginan esas ideas repugnantes. Todo se complica aún más, en muchas personas con trastornos bipolar, cuando una medicación comienza a lograr una estabilización del ánimo que los “priva” de ser “lo que creyeron ser” (nosotros podríamos decir en forma simplificada: “alguien con alternancias pronunciadas en su estado anímico”) y no pocas veces los lleva a un replanteo de la continuidad del tratamiento. (Strejilevich, 1998) Paradójicamente, sin terminar de tener claro cuál es su “verdadero Yo”, suelen afirmar: “ese no soy yo, esa es la medicación”, una manera extrema de decir que “ese son ellos con la medicación”.

Es el sentimiento de la identidad personal el que tan frecuentemente vemos vacilar como causa del inicio de un tratamiento psicológico así como por efecto del transcurso de alguna suerte de abordaje tanto sea psicofarmacológico como por vía de la palabra. Es que cualquiera sea el abordaje, sus efectos son legibles desde distintas perspectivas aunque su incidencia no deba asignarse a reinos disjuntos. No hay tal cosa como una “medicación para el cerebro” y una “palabra para la mente”. Las alteraciones cerebrales pueden ser provocadas tanto por un fármaco como por una palabra y dichos cambios pueden leerse subjetivamente y, al mismo tiempo, se pueden observar objetivamente.

Solemos pensar que yo soy algo diferente de mi cerebro, que lo primero es lo que soy y lo segundo es lo que tengo. Hace 30 años Karl Popper y John Eccles, el primero un filósofo y epistemólogo y el segundo un neurobiólogo, escribieron un libro con el fin de articular las reflexiones filosóficas con los desarrollos neurobiológicos. Lo titularon “The Self and Its Brain” (El Yo y su cerebro) -según Popper- en oposición a “The Self and the Brain” (El Yo y el cerebro) (Popper & Eccles, 1977, p. 473). En dicho libro sostuvieron alguna forma de interaccionismo entre mente y cerebro, claro está, sin suprimir -como lo bautizara Ryle (1949)- “el fantasma en la máquina” (la postulación de una entidad incorpórea dentro de otra que sí lo es). Para estos autores, Yo es lo que soy, el cerebro es lo que tengo, y entre ambos hay una relación que requiere explicación. Esta afirmación, concordante con nuestro sentido común y nuestra experiencia cotidiana, ha recibido múltiples cuestionamientos monistas a lo largo del tiempo. Más recientemente las neurociencias y otras disciplinas pertenecientes a las Ciencias Cognitivas (la Psicología, la Filosofía de la Mente, la Inteligencia Artificial, la Antropología y la Lingüística) e, inclusive, el Psicoanálisis, han aportado argumentos que desafían nuestro sentido común y deconstruyen el mito del Yo.

En el medio local de Buenos Aires, muy original y creativamente, el psiquiatra Sergio Strejilevich (2003) se ocupó de ilustrar este fenómeno por medio de una obra de teatro (“Somos nuestro cerebro”), aportando sugestivas escenas que desnudan la ilusión de creer que hay una separación tajante entre yo y mi cerebro. Son numerosas las áreas de disputa en este campo y frecuentemente vemos reaparecer imágenes y metáforas dualistas aun entre quienes defenestran nuestra herencia cartesiana.

“Ser” y “tener”, dos verbos que quienes nos dedicamos al campo de la salud mental solemos poner en franca oposición, estarían en una continuidad de la que este dossier pretende dar cuenta. Su separación es la que tradicionalmente fundamenta la idea de que hay cuestiones psicológicas y otras cerebrales, cuestiones vinculadas a lo que somos (“Yo”) y otras a lo que tenemos (“nuestro cerebro”), cuestiones mentales y cuestiones biológicas. Sin embargo, como se propone el presente conjunto de artículos, haríamos bien en problematizar la cuestión ya que en ningún lugar empiezo yo, así como en ningún otro “termino” para que pueda “comenzar mi cerebro”.

La conciencia de sí, que muchas veces superponemos a la noción de “Yo”, sufre de dificultades análogas para su comprensión a las existentes con el concepto de “conciencia”. Este dossier intenta presentar algunas líneas de problemas que involucran tanto al Yo como a la “conciencia”.

Santiago Bardotti presenta una candente disputa en el campo de las ciencias cognitivas, relanzada por David Chalmers, respecto del problema fácil y el problema difícil de la conciencia, uno solucionable desde las ciencias físicas y otro sin solución desde las mismas.

El trabajo de Bekinschtein y Manes presenta un modelo de reflexión e investigación del problema de la conciencia considerando sus bases neurobiológicas.

Manuel Zlotnik plantea la noción de “yo” desde el psicoanálisis lacaniano, la corriente psicoanalítica más crítica de este concepto y desde la cual se podrían establecer interesantes lazos con las producciones neurocientíficas contemporáneas.

Martín Hevia revisa las nociones de “persona” y de “responsabilidad” desde la filosofía del derecho, desplegando algunas ideas de cómo impacta en el Derecho el desarrollo del conocimiento respecto del cerebro, el libre albedrío y la “autoría” de los actos.

El artículo de Martín Agrest revisa las ilusiones habituales tanto de los teóricos del campo como de los legos en la concepción del yo y de la conciencia.

Referencias bibliográficas
  • Popper K & Eccles J. The self and its brain. NY, Springer Verlag, 1977.
  • Ryle G. The concept of Mind. NY, Barnes & Noble, 1949 (versión castellana: El concepto de lo Mental. Buenos Aires, Paidos, 1967).
  • Strejilevich S. Editorial del informe especial sobre conciencia. RAN, Rev Argent Neurocienc 1998; 2(3): 2-3.
  • Strejilevich S. Somos nuestro cerebro (obra de teatro), 2003.