VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Volumen XIII— Nº48
Junio/Julio/Agosto 2002


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  • SUMARIO:
    • Dossier: “ENCUENTROS: PSIQUIATRIA Y OTRAS ESPECIALIDADES”

      • Psicofármacos coadyuvantes en el tratamiento del dolor
        E. M. Capmourteres, D. M. Finkel      Leer Resumen

      • Citoquinas y psiquiatría
        M. T. Guereño, R. A. Diez      Leer Resumen

      • Terapéutica Hormonal de Reemplazo. Beneficios y riesgos
        A. M. Lapidus      Leer Resumen

      • Citocromo P450: un panorama desde la clínica
        S. A. Levin      Leer Resumen

      • Reacciones hepáticas por psicodrogas
        V. Pérez      Leer Resumen

      • Reflexiones de un médico clínico acerca del lenguaje de los síntomas somáticos
        A. Agrest      Leer Resumen




    • Introducción

      Para tratar las enfermedades psiquiátricas, junto a otros recursos, en nuestra especialidad utilizamos fármacos, en general, y no exclusivamente, “psicofármacos”.

      Así como los psiquiatras recurrimos cada vez con más frecuencia a medicamentos que no son considerados tradicionalmente “psicofármacos” (como los b bloqueantes, la clonidina, los antihistamínicos, etc.), al mismo tiempo, los psicofármacos son utilizados para el tratamiento de patologías que son atendidas en otras especialidades (como es el caso del dolor, por ejemplo). Por otro lado, en los esquemas de potenciación de psicofármacos para el tratamiento de trastornos psiquiátricos figuran con cierta frecuencia las hormonas. Así, vemos que, como ocurre con la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos y con los fenómenos clínicos, también en la terapéutica es cada día más difícil seguir separando lo “psi” de lo “no psi”.

      A medida que la tecnología y la investigación avanzan, se incrementan las evidencias de que la enfermedad psiquiátrica es un juego de interacciones donde el cuerpo anatomofisiológico, a través de distintos mecanismos, es central en el desencadenamiento o en el desarrollo de la patología, contribuyendo, esta perspectiva, a la vigencia de las series complementarias descritas por Sigmund Freud.

      Es evidente también que para nuestros pacientes psiquiátricos, sobre todo cuando son graves y de pocos recursos, el psiquiatra es el único profesional de la salud al que consultan, lo cual nos plantea una responsabilidad aún mayor de velar por su salud global a través de la asunción de un rol médico integral.
      No es infrecuente, entonces, que el psiquiatra, siendo el único profesional que visita el paciente, se vea confrontado con la detección de una enfermedad médica o de un síntoma generado secundariamente por una dorga o una combinación de ellas; la decisión de una derivación a otro especialista con previos estudios complementarios; la necesidad de reorganizar programas medicamentosos complejos con eventuales interacciones farmacológicas, etc.

      Así como la psiquiatría y la psicofarmacología avanzaron en estos años, las otras especialidades médicas también lo hicieron, unas y otras, en la dirección de una especialización cada vez más atomizadora de la clínica general.

      Por todo ello, juzgamos útil, sin la pretensión de agotar la inmensa masa de información disponible, presentar en este Dossier una serie de artículos que exploran en diversos niveles aspectos ilustrativos de lo antes enunciado. Este acercamiento a temas de otras especialidades médicas, se vuelve indispensable para incorporar un conjunto de conocimientos cada vez más necesarios en nuestra práctica, de tal manera, que aunque se siga trabajando en equipo, podamos recordarlos, al decir del Prof. Alberto Agrest en su artículo “como si fueran pensamientos propios”.

      Iniciamos así lo que suponemos será un largo y fructífero camino de diálogos e intercambios.