VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Volumen XIII— Nº47
Marzo/Abril/Mayo 2002


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLÍNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Dossier: “Tecnología médica y subjetividad”

        • Biomedicina o Medicina Antropológica
          J. C. Stagnaro      Leer Resumen

        • Subjetivación e interconsulta frente a las nuevas patologías y tecnologías
          G. Finquelievich, P. Gabay      Leer Resumen

        • La psiquiatría y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
          G. J. Treisman, J. M Schwartz, H. Hutton      Leer Resumen

        • Del cuerpo HIV al cuerpo ARV
          J. L. Zirulnik, R. Cahn, S. Pförtner, F. Ameal, P. Cahn     Leer Resumen

        • Incidencia de los avances terapéuticos en niños y adolescentes que padecieron cáncer
          G. M. Finvarb      Leer Resumen

        • ¿Cuál es el pedido de Interconsulta psiquiátrica y psicológica cuando el paciente tiene cáncer?
          V. Sala      Leer Resumen




      • Introducción

        La enorme potencia de la medicina contemporánea en sus rendimientos tecnológicos, tanto en los niveles diagnósticos como terapéuticos, resulta fascinante. Así el gran público y los propios médicos, inmersos todos en ese paradigma, contribuyen a una “tecnolatría” –como la denomina el maestro Marcos Meeroff– generalizada que acelera el proceso. En el camino se escuchan quejas. La falta de confianza en los profesionales tratantes, el vínculo imposible con ellos, devorados médico y paciente por un sistema de salud burocrático que los aísla, bajo o nulo cumplimiento de los tratamientos, burn out en el personal de salud, y muchas más. Al lado de tanta certeza tecno-científica se percibe que algo anda mal. La medicina como vínculo intersubjetivo, como hecho social, como arte, no aparece como otrora. Todo debe ser aserto científico –si biológico mejor– y dato estadístico, no se acepta un porcentaje lógico de aparición de complicaciones o de fracasos –ni siquiera de una muerte posible– y se llega, en el peor de los casos, a los juicios de mala praxis. El médico es sacrificado en el altar de la perfección –científica” (ver también en Vertex, 46:319-320, 2001, las opiniones de los Dres. Boresntein y Kandel). Los especialistas en psiquiatría, confrontados cotidianamente en la intersubjetividad con nuestros pacientes, como modo de tratamiento y como herramienta diagnóstica, tenemos mucho que decirle al conjunto de la medicina sobre este asunto. Por ello se hace necesario explorar esta problemática e interrogarnos sobre el futuro de la medicina en general y de la psiquiatría en particular.

        En la apertura del Dossier, Juan Carlos Stagnaro desarrolla un minucioso recorrido por las etapas históricas de la construcción del paradigma biomédico o científico-natural en medicina, luego lo pone en contrapunto con el modelo antropológico o integral y termina con algunas consideraciones en relación a la biomedicalización de la psiquiatría “El extraordinario desarrollo de la investigación biológica y de las técnicas provenientes de otros campos de la ciencia (física, matemáticas, química, informática, etc.) –afirma el autor– tienen una influencia determinante sobre la constitución del paradigma médico contemporáneo. Como así también lo tienen factores externos al campo estrictamente científico. Dichos factores externos son de tipo económico, político y cultural, tales como la industria farmacéutica, los sistemas de salud estatales, la comercialización de las prestaciones en salud –determinada en forma creciente por empresas privadas– la demografía profesional, la industria de aparatología médica, etc. Desde mediados del siglo XX se comenzó a levantar una seria crítica a este paradigma médico. La misma tomó forma en torno a lo que se dio en llamar el modelo antropológico o integral”. En el artículo, el autor efectúa una revisión del problema haciendo, al final, algunas puntuaciones respecto del campo específico de la psiquiatría.

        A continuación Gabriel Finquelievich y Pablo Miguel Gabay, apoyándose en tres viñetas clínicas surgidas de la interconsulta de salud mental en un hospital general, nos muestran cómo los cambios generados por las nuevas tecnologías médicas se acompañaron de una disminución en la atención sobre la dimensión subjetiva de los pacientes y cómo este fenómeno incide en la aparición de nuevos inconvenientes en los tratamientos suscitados por los mismos pacientes cuyos médicos especialistas tratantes no están preparados para comprender ni para contener la situación así creada.

        En tercer lugar, un artículo de Glenn J. Treisman, Joseph M. Schwartz y Heidi Hutton, todos ellos de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, EE.UU., examina detalladamente las modificaciones en la atención a las que obliga el tratamiento de las personas infectadas con virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se comprueba que esos pacientes tienen, frecuentemente, rasgos de personalidad y conductas de riesgo particulares que los han llevado al contagio y que generan un bajo o nulo cumplimiento de los tratamientos por lo que la mera indicación de todos los recursos técnicos no alcanza para obtener un resultado satisfactorio. Es necesaria la participación de los especialistas en salud mental como miembros del equipo tratante con pleno derecho para obtener la participación activa de esas personas en sus tratamientos y cuidados. En otras palabras, el resultado terapéutico se vuelve mucho más efectivo cuando se tienen efectivamente en cuenta los factores ligados a la subjetividad de los pacientes, con la misma preocupación con la que se administran drogas o estudios complementarios de alta complejidad tecnológica.

        Una temática similar abordan, en el original trabajo siguiente, los colegas de la Unidad de Infectología del Hospital “Juan A. Fernández”: Jorge Zirulnik, Pedro Cahn y colaboradores, quienes intentan formalizar un esquema teórico de psicoterapia con el régimen H.A.A.R.T. vigente en la práctica de la especialidad desde 1996, para suscitar, también, mayor adherencia al tratamiento por parte de los pacientes. A fin de teorizar sobre una técnica psicoterapéutica adaptada a esa necesidad los autores se internan en la construcción de una metamodelización basada en la obra de Félix Guattari.

        En quinto lugar Gustavo Finvarb expone, a partir de una sólida experiencia en el seguimiento de niños y adolescentes que padecieron cáncer, los eventuales efectos de los tratamientos aportados por las nuevas tecnologías médicas. Los progresos llegados con ellas se acompañaron de un cambio rotundo en el tiempo de sobrevida, induciendo inclusive la curación, por lo que se hace indispensable tener en cuenta las condiciones subjetivas con las que se aborda una vida que debe continuar.

        Cerrando el Dossier, Viviana Sala, Jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital de Oncología “Marie Curie” señala que se ha pasado de una época en la que enfermar de cáncer significaba morir a corto plazo a otra en la cual, gracias a los nuevos métodos de diagnóstico precoz y tratamiento altamente tecnificado, se puede hablar de “vivir con cáncer”. Afirma la autora que en la actualidad el cuidado médico, en nuestro país y en el mundo, oscila entre lo distanásico y lo mistanásico, lo cual ocasiona perjuicio no solamente al paciente y a su familia, sino también al personal de salud que “se encuentra entrampado en estas peligrosas oscilaciones”. Un muy alto porcentaje de los pacientes con cáncer tendrán una u otra forma de trastorno emocional o psico-ogánico en el curso de su enfermedad oncológica; por lo tanto, el abordaje de la dimensión subjetiva se convierte en un instrumento de primer nivel para el buen tratamiento de los mismos.

        Pablo Miguel Gabay - Juan Carlos Stagnaro