VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Volumen IX— Nº33
Septiembre/Octubre/Noviembre 1998


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  • SUMARIO:
    • Dossier: “ANSIEDAD Y PÁNICO. ASPECTOS CLÍNICOS Y TERAPÉUTICOS"

      • "El Tratamiento Psicológico y Farmacológico del Trastorno de Pánico y Agorafobia en Atención Primaria",
        D. M. Sharp, K. G. Power, V. Swanson.
      • "La ansiedad en el anciano",
        J. J. Herrera Mingorance.
      • "Trastornos de la ansiedad: la perspectiva cognitiva",
        E. Keegan.
      • "Aspectos neurobioquímicos de los trastornos de ansiedad, ataque de pánico y trastorno de angustia",
        S. Rojtenberg.
      • "Tratamiento a largo plazo del trastorno por pánico: Historia natural, cronicidad y factores asociados",
        S. Wikinski.
      • "Los grupos de Autoayuda en los Trastornos de Ansiedad, entrevista a Hebe Rodríguez",
        por M. Nemirovski y J. C. Stagnaro.





    • Introducción

      Desde que el escocés William Cullen utilizó en 1769 el término neurosis –para designar al conjunto de perturbaciones de los sentimientos y de los movimientos, sin fiebre y sin lesión orgánica localizada demostrable sino ligada a una afección más general del sistema nervioso– hasta nuestros días, los llamados estados neuróticos constituyen uno de los segmentos más polémicos de la patología mental. P. Pinel, quien se inspiró ampliamente en Cullen, acuñó el concepto de etiología moral, (hoy diríamos: causas psicológicas) para las neurosis, aludiendo a los efectos sobre el sujeto de las emociones, la personalidad predisponente, la soledad, la inactividad o el exceso de trabajo intelectual.

      Más de medio siglo después, aunque fracasó en su intento de probar el sustrato neurológico de la histeria, J. M. Charcot, abrió un nuevo campo de interés médico e influyó fuertemente en varios de sus discípulos que hicieron aportes fundamentales al tema. Entre ellos se destacaron E. Raymond, creador del término psiconeurosis; P. Janet quien, defendiendo la etiología psicológica de las neurosis (en oposición a la organicidad de las psicosis), aplicó su teoría del automatismo psicológico a la histeria y creó el término de psicastenia (en competencia con el de neurastenia creado por el norteamericano G. Beard) y S. Freud cuyos aportes, huelga decirlo, han marcado indeleblemente la reflexión psicopatológica sobre las neurosis hasta nuestros días.

      Diversos autores alemanes se interesaron en el tema desde las observaciones de R. Krafft-Ebing hasta los abordajes fenomenológicos de K. Jaspers o K. Schneider, más preocupados, estos últimos, en arribar a una descripción exhaustiva de los trastornos neuróticos, que a develar sus causas. Coincidentemente las teorías del comportamiento dejaron fuera del campo de estudio las razones profundas de la aparición de los síntomas neuróticos para centrarse en el análisis de las alteraciones de los mecanismos de aprendizaje y reforzamiento responsables de la instalación de conductas inadecuadas. Las técnicas cognitivo-comportamentales de psicoterapia se desprendieron de esas investigaciones, particularmente desarrolladas en los países anglosajones.

      Y, precisamente, en EE.UU., con el surgimiento del DSM-III en 1980, comenzó un desmembramiento del concepto de neurosis en diversos trastornos de dicha clasificación redistribuyendo la nosografía freudiana en varios capítulos de la misma. El correspondiente a los Trastornos de ansiedad agrupa las Crisis de angustia (panic attack), el Trastorno de angustia con o sin agorafobia y el Trastorno de ansiedad generalizada como los equivalentes de la neurosis de angustia; la Agorafobia sin historia de Trastorno de angustia, las Fobias específicas y las Fobias sociales como los de la neurosis fóbica mientras que las neurosis obsesiva y traumática están representadas en el Trastorno obsesivo-compulsivo y el Trastorno por estrés postraumático. La histeria constituye un caso aparte al haber sido desmembrado el cuadro clásico entre los Trastornos somatoformes, los Trastornos de ansiedad y los conversivos.

      Pero estos cambios nosográficos, so capa, de objetividad y ateoricismo tienen implicancias en las concepciones teóricas y etiológicas subyacentes de los autores que las proponen.

      Una importante producción científica intenta, en los últimos años, dar soporte a estas conceptuaciones creando una interpelación sumamente interesante al viejo edificio freudiano. Este Dossier pretende hacer aportes a esa discusión a través de ilustrar sobre las hipótesis etiológicas y los métodos terapéuticos más recientes en el tema.

      J. C. S.