VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Volumen V— Nº17
Septiembre/Octubre/Noviembre 1994


   Descargue este número en su PC

  • SUMARIO:
    • Dossier: “NOSOGRAFIAS"
      Escriben: Belaga / Feldman / Fernández Bruno / Gabay/ Guelfi / Mangone / Quemada / Rojas



    • Introducción

      "Heredera del asilo y de la medicina, la psiquiatría no pudo —y aún no puede— liberarse totalmente de los criterios y de los conceptos en los cuales aquéllos se fundaron y consecutivamente de los imaginarios sociales que históricamente intervinieron en su producción".

      Así comienza Noel Feldman un artículo que llama a una reflexión profunda que aún nos debemos en el terreno de la Salud Mental. ¿Es posible sobre fin de siglo, a más de treinta años de "La estructura de las revoluciones científicas" de T. Kuhn y de todas las conceptualizaciones epistemológicas que la acompañaron —Feyerabend, Foucault, Althusser, Lákatos, Goudner, Brown, Hawcking— seguir escamoteando el problema de las implicancias socioculturales en la producción de cualquier saber que se pretenda científico? ¿Es posible adscribir a un modelo de "ciencia pura" desentendida de la historia externa sobre la cual se sustenta y que funciona en el cuerpo social a la manera de la "ciencia martillo" como la ha denunciado Marí en su crítica de los últimos años? Es evidente que no, y así lo entiende Nicole Quemada, especialista francesa en Epidemiología y clasificaciones de enfermedades mentales a cargo de las investigaciones del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica (INSERM), quien en la entrevista que concede a Vertex no duda en explayarse sobre los determinantes culturales y políticos que incidieron e inciden permanentemente en la tarea de establecer clasificaciones a uno y otro lado del Atlántico.

      También el profesor Guelfi desnuda parte del itinerario de la producción de clasifcaciones tan abarcativas como la CIE europea y la ASM Americana y nos recuerda que "… El DSM-III no es una nosografía, sino una clasificación. La nosografía es la clasificación metódica de los trastornos, pero no hay ningún método; de hecho es una clasificación que no posee una coherencia de conjunto, por lo tanto es una clasificación de los trastornos mentales que no puede llegar al estatus de nosografía…" para agregar más adelante: "… la utilización de estos criterios diagnósticos, que son de los más prácticos para ponerse de acuerdo sobre la presentación de un cierto número de cosas no representa el conocimiento en psiquiatría…"

      Saludable reflexión ya que, si bien su discernimiento lógico parece elemental, es algo aparentemente no reconocido en nuestro medio. Sería deseable que la apertura hacia una discusión seria y responsable sobre estas cuestiones nos permitiese avizorar las implicancias éticas que se despliegan sobre cualquier producción de saber, justo ahora en que la Filosofía misma busca aproximaciones entre corrientes tan diversas como la Hermenéutica y la Filosofía Analítica a partir de la posibilidad de un horizonte ético que permita una "discusión Universal"; una palabra compartida.

      No resulta extraño en este contexto que al releer la Etica Nicomaquea se reconozca el enorme esfuerzo realizado por Aristóteles hace 2400 años por fundamentar el sentido de los términos a partir de su contextualización histórica y los usos cotidianamente aceptados. El pudo ver, con esa lucidez que lo distinguió, que la cuestión giraba en torno al punto de partida; es decir, el uso histórico social del lenguaje y sus implicancias sobre la realidad. De esto también se tratan las nosografías.

      Nos deslizamos ahora al trabajo sobre Psicosis atípicas con el cual Rojas vuelve a mostrarnos la riqueza y utilidad de la clínica Alemana clásica como ha venido ocurriendo en diversos trabajos aparecidos en el último año.

      Luego Gabay, Mangone y Fernández Bruno nos brindan una sólida visión de la nosografía del Síndrome Demencial en un recorrido histórico que se inicia en el Papiro de Ebers y termina en al DSM-IV.

      Finalmente Belaga nos introduce en el renovado interés por la parafrenia y luego de un breve recorrido histórico propone rebautizar este término clásico con un uso técnico restringido a la clínica diferencial de las psicosis según las enseñanzas de Lacan.

      Vemos entonces cómo las nosografías nos llevan a analizar el corazón mismo de la Psiquiatría: la psicopatología, su objeto, sus prácticas y sobre todo sus alcances, esto último como una necesidad ética de nuestro tiempo.