VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Nº125 - Volumen XXVII
Enero/Febrero 2016

  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLÍNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • La evaluación de la capacidad juvenil para desempeñarse en proceso judicial
        Elizabeth León Mayer, Celeste Iseas, Luciana Campagnolo, Camila Elias, Betina R. del Castillo, Gustavo Delucchi, Naomi E. S. Goldstein, Jorge Folino      Leer Resumen

    • Dossier: "FILOSOFÍA Y EPISTEMOLOGÍA EN LA PSIQUIATRÍA DE LA TRANSPARENCIA".
      Coordinación: Norberto Aldo Conti, Daniel Matusevich     Leer

      • Concepto económico de salud mental: indagación exploratoria
        Pablo E. Levín      Leer Resumen

      • La clínica de la subjetividad
        Enric J. Novella      Leer Resumen

      • Freud ante la filosofía: la inevitable alter-ación
        Mónica B. Cragnolini      Leer Resumen

      • ¿Cómo pensar una clínica fenomenológica?
        María Lucrecia Rovaletti      Leer Resumen

      • El Typus Melancholicus de Tellenbach como endo-fenotipo de la Depresión Melancólica
        Christian Widakowich      Leer Resumen


    • CONFRONTACIONES

      • El hiato órgano-clínico en la actualidad. Algunas reflexiones acerca de las neurociencias, la psicopatología y la clínica psiquiátrica en el comienzo del Siglo XXI
        Mariano Motuca


    • EL RESCATE Y LA MEMORIA

      • Marsilio Ficino. Filosofía y Medicina en el Renacimiento
        Norberto Aldo Conti

      • Tres libros sobre la vida
        Marsilio Ficino


    • LECTURAS Y SEÑALES

      • El aprendizaje pleno. Principios de la enseñanza para transformar la educación
        Daniel Matusevich      




  • EDITORIAL

    Muy recientemente apareció en la revista Lancet Psychiatry un importante artículo intitulado: “La estimación de la verdadera carga global de enfermedad mental”, publicado por Daniel Vigo, Rifat Atun -miembros del Departamento de Salud Global y Población, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard- y Graham Thornicroft, profesor del Centre for Global Mental Health, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencias del King’s College, del Reino Unido.

    Vigo, estimado colega y amigo, miembro de nuestra redacción y recientemente corresponsal de Vertex en los Estados Unidos, participa también del Waverley Place Program del Hospital McLean de Belmont, Massachusetts y ha realizado un estudio sobre las condiciones que deberá reunir la reestructuración del sistema de salud de Malasia.

    En la comunicación mencionada los autores afirman, basados en sólidos datos, que hasta el presente se ha subestimado la carga global de las enfermedades mentales. Y al examinar las razones de ese fenómeno identifican cinco causas principales: la superposición entre los trastornos psiquiátricos y los neurológicos; la agrupación de suicidio y autolesiones como una categoría separada; la amalgama de los síndromes de dolor crónico con los trastornos musculoesqueléticos; la exclusión de los trastornos de la personalidad de los cálculos de la carga de morbilidad y la insuficiente consideración de la contribución de las enfermedades mentales graves como causa asociada a la mortalidad determinada por otras afecciones médicas.

    A partir de los datos publicados, se estima que la carga global de enfermedad mental representa el 32.4% de los años vividos con discapacidad (AVD) y 13.0% de los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), en lugar de las estimaciones anteriores que calculaban 21.2% de los AVD y 7.1% de los AVAD. Es decir que a partir de los enfoques actualmente utilizados se subestima la carga de los trastornos mentales en más de un tercio.

    Las estimaciones de Vigo, Atun y Thornicroft sitúan las enfermedades mentales en un distante primer puesto de carga global de enfermedad en términos de AVD, y al mismo nivel con las enfermedades cardiovasculares en términos de AVAD.

    Entre las conclusiones y recomendaciones del artículo del Lancet, se enfatiza que “la inaceptable apatía de gobiernos y financiadores de salud a nivel mundial deben ser superadas para mitigar los costos humanos, económicos y sociales de la enfermedad mental”.

    Las reflexiones que se pueden hacer en relación a los datos de este trabajo aplicados a nuestra realidad sanitaria son muchas. En primer lugar, terminar con los eufemismos antimédicos y antipsiquiátricos que pretenden ocultar tras la inespecífica denominación de “sufrimiento” o “padecimiento mental” la dura realidad de la situación de minusvalía que ocasionan los trastornos mentales, y la eventual discapacidad que se desprenda de ellos. Hay que llamar a las cosas por su nombre y, en este caso, hablar en términos médicos obliga a pensar en términos sanitarios y permite plantear a los responsables de las políticas en el área de la Salud Pública la necesaria atención de estos problemas. Asimismo, es necesario como especialistas de la psiquiatría bregar por una toma de conciencia en el mundo de los profesionales de la salud, y sobre la población en su conjunto, mediante adecuadas campañas de información, sobre la importancia de la salud mental como parte de la salud integral de las personas.

    Juan Carlos Stagnaro