VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatría
  Nº104 - Volumen XXIII
Julio/Agosto 2012


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLÍNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • La talidomina y su legado, lo racional dentro de lo irracional
        Daniel O. Fadel, Héctor Alejandro Serra     Leer Resumen

    • Dossier: “FUERA DE FOCO: FARMACOTERAPIA DE FORMAS CLÍNICAS SUBDIAGNOTICADAS”     Leer Resumen

      • Trastorno delirante: clínica y tratamiento
        Irene María Elenitza     Leer Resumen

      • Distimia o depresión crónica: ¿qué sabemos acerca de su tratamiento farmacológico?
        Silvia Wikinski     Leer Resumen

      • Psicosis y epilepsia: características clínicas y abordaje terapéutico
        Luciana D'Alessio, Vicente Donnoli, Silvia Kochen     Leer Resumen

      • Tratamiento farmacológico de la catatonía aguda
        Christian L. Cárdenas Delgado     Leer Resumen

      • Tratamiento farmacológico de la conducta agresiva impulsiva
        Esteban Toro-Martínez     Leer Resumen

      • Tratamiento farmacológico del trastorno esquizoafectivo, el trastorno esquizofreniforme y el trastorno psicótico breve
        Federico Rebok     Leer Resumen

      • Farmacogenética en psiquiatría: ¿qué tan lejos estamos de su aplicación clínica?
        Federico Manuel Daray, Paulo César Maffia, Rodolfo Pedro Rothlin, Andrea Emilse Errasti     Leer Resumen


    • EL RESCATE Y LA MEMORIA

      • Karl Ludwig Kahlbaum. La Catatonía o Locura de Tensión. Die Katatonie oder das Spannungsirresein (1874)
        Norberto Aldo Conti

      • La Catatonía o Locura de Tensión
        Karl Kahlbaum




  • EDITORIAL
    En el conjunto de las especialidades del campo de la salud en todo el país trabaja la mitad de los enfermeros que hacen falta. El sistema de salud público y privado cuenta con 80 mil, pero harían falta unos 160 mil para mejorar la calidad de la atención. Hay tres categorías de enfermeros: los auxiliares, que estudian un año; los técnicos en enfermería (tres años), y los licenciados, que cursan cinco años. Según las cifras más recientes con las que contamos, que datan de 2009, el 66 por ciento de todos los enfermeros de la Argentina son auxiliares de enfermería, lo que quiere decir que aprendieron a hacer las tareas profesionales de modo empírico, pero no tienen una formación completa como para cumplir con todas las tareas. Según la ley 24.004, de 1991, los auxiliares de enfermería solo pueden controlar los signos vitales y la alimentación de los pacientes, moverlos, lavarlos y darles los medicamentos. Pero no están habilitados para colocar inyecciones, vacunas ni sueros. Pero la realidad es otra y, en la práctica, muchos de ellos se ven confrontados a cumplir tareas que están más allá de su formación por imposición de las circunstancias institucionales. La falta de enfermeros profesionales afecta la calidad de la atención de la salud. En nuestro país hay un enfermero por cada dos médicos, aunque por las condiciones del sistema de salud y de la población, para equilibrar las proporciones en el ejercicio de las tareas concretas en el terreno se necesitarían dos enfermeros por médico.

    Al déficit estructural que tenemos se suma un déficit funcional: el ausentismo es de un 34% y, el riesgo de burnout en el personal de enfermería alto. Según la Federación Argentina de Enfermería (FAE) las causas que explican estos fenómenos son: sueldos magros que inducen a trabajar jornadas dobles (un promedio de 14 horas diarias), condiciones de trabajo que, en general, son precarias, por no cumplimiento de la ley 24.004 y escasa valoración del rol del enfermero a nivel social.

    En el campo específico de la Salud Mental la situación se corresponde con la de este panorama general, si no es quizás más cruda y difícil que la de las demás áreas de la enfermería.

    En este panorama complejo y de urgente atención podemos destacar al menos dos buenas noticias: la primera es que la matrícula de las carreras de Enfermería universitaria, tomando como ejemplo la de la Universidad de Buenos Aires, ha registrado en los últimos tiempos un sensible aumento; y la otra es que con fecha 18 de mayo de 2012 el Ministerio de Salud de la Nación certificó que “la Licenciada María Inés Torres [...] se encuentra HABILITADA para anunciarse en la Jurisdicción del Art. 1° de la Ley de Ejercicio de la Enfermería, como “ESPECIALISTA EN SALUD MENTAL Y PSIQUIATRÍA” conforme a lo establecido en el Art. 7° de la Ley 24.004, y su Decreto Reglamentario Nro. 2497/93, Inciso B), certificado expedido el 18 de mayo de 2012, para ser presentado ante las Autoridades que corresponda”. Esta noticia llega después de muchos años de trámites y planteos ante las sucesivas autoridades ministeriales, que la Lic. Torres recorrió sin desmayo hasta obtener este justo reconocimiento que jerarquiza el rol de los enfermeros especializados en salud mental y psiquiatría. A su tarea asistencial, sanitaria y de formación de enfermeros en psiquiatría y Salud Mental la Lic. Torres agregó el haber sido la primera profesora adjunta de su profesión adscripta al Departamento de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. El del enfermero así especializado es, sin duda, un rol fundamental, versátil, ubicuo, que se despliega desde los tradicionales servicios de hospitalización completa hasta las tareas de prevención y rehabilitación en el seno de la comunidad, ocupando un lugar clave e irreemplazable en el seno de los equipos de trabajo.

    Juan Carlos Stagnaro